¿Qué hacíamos por allá? Fuimos a ver el famoso portaaviones yanqui, el cual estaba tan lejos que apenas se notaba.
Pero ese hecho, casi anecdótico sirvió para que la Marti conociera algo nuevo y se acercara -si bien no a mis raíces-, al lugar en donde pasé varios años y -lo más importante-, en donde nos conocimos con su madre.
El clima no acompañó mucho, pero pasamos un bonito rato. A mi niña aún le asusta el mar, pero ya se está acostumbrando a tenerlo cerca. Le gustaron las gaviotas, miraba a los peces y llamaba a las ballenas... toda una bióloga marina.

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